Cuatro palabras


ciudadanía, nación, mercado, Tierra.

 
     Nombran objetos básicos de cualquier discusión política actual, independientes entre sí. O casi.
 
     Cualquier cuestión política de hoy (tal vez de siempre) se puede expresar mediante una combinación de estos 4 términos. Una reflexión sobre ellos forma un esquema ideológico completo que nos servirá como referencia; podremos decir si estamos de acuerdo con él o no, y cuánto.
     La guerra, el hambre, el lujo, las fronteras, la emigración, el progreso tecnológico, la aldea global, la seguridad, las civilizaciones, la emancipación de ciertas categorías sociales: la mujer, algunas etnias, los LGTBI…, son conceptos que afinan el discurso político. Lo hacen más breve. Y eso es bueno. Pero vale la pena alguna vez desenredarlo hasta sus conceptos básicos; por si en algún momento nos hemos perdido y no tenemos claro de qué nos están hablando.
 


          Si las palabras elegidas hubieran sido otras, podríamos estar hablando de lo mismo; con distintas palabras.
          No son completamente independientes entre sí, pero eso no es problema. Lo asume el juego. A cambio son conocidas por todos. Todos tienen una opinión sobre cada una de ellas. O entienden la opinión de otros, y elaboran su réplica.


 
De cada palabra muestro una reflexión; una opinión.
De cada opinión:
     º) Una opinión contraria que la complete; que desvele sus silencios.
     º) Y una escala de +10 a -10, con la que el lector pueda puntuar cuánto está de acuerdo… O desacuerdo si usa números negativos.
 
     Cada opinión y su contraria componen una exposición que no es acertada, ni errónea. Es despiadada, sin malicia,…, ni tampoco bondad. Puede aparentar afán de enseñanza y honda sabiduría pero solo es una opinión. Puede estar documentada en la realidad, o mentir. No hay que creérsela. Estar de acuerdo, o no. Con eso basta.