Mercado

     

otra Reflexión

     
Las administraciones públicas deben garantizar el mercado libre; el derecho de todas las personas a comprar y vender bienes y servicios según su propia determinación: lo que se quiera, donde se quiera. Ninguna ley ni imposición de nadie debe limitar este derecho. Elegir la propia actividad económica según sus gustos y talentos es básico para el desarrollo de la vida de cada persona; y así también elegir los recursos que satisfagan sus necesidades y deseos.

     
La disponibilidad para comprar en cualquier sitio reactiva la competencia entre proveedores y reduce los precios. El mercado se hace mas dinámico y creativo, lo que favorece el progreso técnico, optimiza el producto y amplía las expectativas de proveedores y consumidores. Las relaciones se hacen mas extensas: se hacen globales.

     
Las administraciones públicas no deben entorpecer la actividad económica. Deben limitar los impuestos al mínimo sostenible. Así las personas dispondrán mas de su dinero. El mercado será mas ágil. Habrá mas consumo y mas inversión, que son indicadores de bienestar.
 
 
EN CONTRA…
     En contra, hay quien dice que algunas personas no pueden ejercer el derecho a comprar lo que quieran porque sencillamente no tienen dinero. Proponen que las administraciones públicas intervengan en el mercado de modo que tiendan a satisfacer las necesidades y deseos básicos de todas las personas.

     
Al motor impulsado por la tensión entre oferta y demanda añadir otro; transversal. Que aproveche la tensión entre rentabilidad y necesidad. La demanda es fruto del albedrío de los consumidores. La necesidad solo puede ser bien evaluada por organizaciones cuya ocupación sea el bienestar de las gentes. Las administraciones públicas han de ser el agente económico que conduzca este segundo motor. Sus procedimientos:

     
1) La recaudación de impuestos sobre el rendimiento de la actividad económica de las personas; ya sea del trabajo o del capital.

     
2) Y su reinversión para gestionar bienes y servicios básicos que el mercado libre no pueda ofertar sin hacerlos prohibitivos para una buena parte de la población.

     
3) Gestión de las necesidades «negativas»: Limitar en el mercado, independientemente de la demanda, productos considerados no saludables.

     
Bienes y servicios básicos son por ejemplo: medicina, productos farmacéuticos, enseñanza, energía mínima de habitabilidad,…


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