Nación

     

otra Reflexión

     

     
Los humanos somos seres sociales, vivimos agrupados en comunidades. Las más evolucionadas se asientan a su vez en un territorio propio: Son las naciones.

     
El entramado de relaciones entre las personas que forman la comunidad, la particularidad de las normas que la regulan, y el matiz que el entorno geográfico impone, hacen de la nación algo genuinamente único. Ese es su valor añadido, es lo que todos defendemos.

     
La nación es un triunfo de la evolución del animal humano. Asociación natural de seres inteligentes, cada nación se entiende por su bagaje histórico y lingüístico; determinantes en la formación de la personalidad de sus jóvenes, y en el desarrollo de la vida de todos sus paisanos.

     
Las personas tienden a generar intereses particulares, que resultan a veces contrapuestos a los de otras personas o a los de la comunidad. Por eso cada nación ha desarrollado unas normas (el derecho) para administrar la defensa de los intereses personales y los comunitarios.

     
El ejercicio vital de la comunidad está condicionado desde siempre por el entorno geográfico, pero a su vez lo transforma. Existe una dinámica de interacciones comunidad-territorio característica de cada nación.

     
Una comunidad humana en su entorno geográfico-natural, y que se ha dotado de derecho es una comunidad política. Es una nación. Es un bien que hay que conservar: Una obra exclusiva de la naturaleza humana.

     
EN CONTRA…

     
Parece incontestable, pero no todos se sienten orgullosos de su nación. Guardo un viejo panfleto pisado y roto, de cuando no había redes sociales. Lo firma la «Facción de la propaganda CCS» (1). Transcribo unas líneas. Literalmente.

     
«… Naturaleza y cultura son contrarias. La naturaleza es el camino. Pero nosotros decidimos si vamos o venimos.

     
Tú que me estás leyendo y yo que escribí somos animales de manada, como los lobos. Somos naturaleza.

     
Tú y el mundo. Esa es la pareja que se casa hoy. Tu conciencia de ser; tu afán por abrazar, entender, disfrutar el mundo. Eso eres tú.

     
En tu mochila, el lenguaje; que asienta tu pensar, tu sentir, y tu conocimiento, y te permite compartirlos.

     
La manada humana es origen y consecuencia de los conocimientos compartidos y difundidos entre todos; esos que llamamos cultura.

     
Los lobos están programados con la informática natural de sus genes. Tú y yo nos hemos salido de los «renglones» de la Naturaleza. Hemos construido la cultura: Una sofisticada nueva utilidad de la omnipresente Señora. La Naturaleza nos ha hecho, pero somos una especie capaz de contradecirla. Somos seres culturales. Lo somos voluntariamente. Por decisión adulta.

     
Una comunidad que se regula desde la convicción de ser un designio natural, impone al individuo el perpetuo sometimiento a la Madre. No le deja echarse a volar y negarse a la piedad del nido, que deja en calma (2).

     
La nación es una manada muy primitiva; muy distinta de cualquier asociación adulta de seres culturales.

     
El triunfo de los seres naturales es la adaptación: lo dijeron Darwin y Hitler. La actitud de los seres culturales es la rebelión:

     
¡No a las naciones! ¡No a las fronteras! ¡No a los criptofascistas que se empeñan en imponérnoslas!

     
Los sabios dicen que la Política es el gobierno de la polis: llaman «polis» a la comunidad.

     
¡¡¡¿¿¿ Podremos mi vecino y yo discutir sobre el gobierno de la polis ahorrándonos la disputa pueril de que él es de una nación y yo de otra ???!!!

     
…»

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. (1) Otros extractos del texto original: (Nota del editor)

«…CCS es acrónimo de ‘Casi libres, Casi iguales, Siempre de buen rollo’. Una versión más modesta y por eso más realista del conocido lema: ‘Libertad. Igualdad. Fraternidad’…»

«…el poder está en la propaganda. Somos una organización que pretende, mediante la propaganda, sonrojar a los sabios, hacer dudar a los ignorantes, y sorprender a los convencidos. Invocamos al caos creativo para que agite a las gentes y a los gobiernos que…»

. (2).De «La vida es sueño». Calderón de la Barca. Del discurso de Segismundo desesperado por vivir preso en una mazmorra desde que nació. (Nota del editor)
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